23 julio, 2009

Textos sobre mi trabajo.

Rosa Olivares en “100 fotógrafos españoles” (Exit, Madrid, 2005):

“Con su trabajo en prensa se define una nueva forma de hacer fotoperiodismo. Las nuevas líneas de la fotografía documental y por extensión de la fotografía de prensa, han evolucionado por una parte por la utilización del color y de las nuevas tecnologías, y por otra, por una mayor cultura visual y un vínculo más estrecho con la fotografía de creación, Navia es uno de los máximos exponentes de esta evolución en España.
Desde 1974 se le puede considerar como fotógrafo profesional, desarrollando una larga etapa en agencias de prensa y en publicaciones periódicas, si bien desde finales de los 90 mantiene una relación de independencia de los medios y realiza un trabajo más centrado en sus propios intereses.
Licenciado en Filosofía y con un gran interés en los estudios antropológicos, es la literatura la que finalmente define su trayectoria creativa, especialmente a través de los continuos viajes que realiza por España, Portugal, diversos países africanos y latinoamericanos, guiado subjetivamente por las lecturas de los autores autóctonos.
El interés por los lugares, sus gentes, tradiciones y formas de vida, va más allá del clásico retrato tópico, bien turístico o dramático, para convertirse en un acercamiento humano, dejando de lado el exceso de dramatismo y la continua referencia a tópicos localistas. La forma de acercarse a las gentes y los lugares que Navia visita, está planteada a través de la narración. Cada proyecto, cada reportaje, cuenta una historia en un lenguaje en el que la literatura establece el canon narrativo.
El uso del color, que desde 1983 desplaza al blanco y negro, es sintomático de esta ligazón con la creación literaria, pues está más condicionado con los argumentos del fotógrafo, que con los estereotipos característicos del lugar.
No es la luz cegadora del trópico, sino la oscuridad de la noche iluminada por una pantalla de televisor, la cálida luz de una lámpara, o los faros de un coche los elegidos, e igualmente las personas retratadas son elementos narrativos de una historia cuyo protagonista es la propia narración, la imagen que evoca y reconduce la memoria y la imaginación del espectador.”


Julio Llamazares, del prólogo al libro "Navia", PhotoBolsillo, 2001:

"En la memoria de Navia, hay una lata de carne de membrillo que marcaría su vida. Aquella lata, que todavía conserva, tiene pintada una góndola veneciana y las letras en molde del nombre del fabricante «Francisco Aguilar Berral, de Puente Genil», y en ella guardaba su abuela Ana las fotografías de la familia. En las tardes de invierno, el niño Navia miraba los retratos de sus antepasados y los suyos propios con esa fascinación con que los niños de aquella época mirábamos las fotografías. [...]
Sin hacer ruido, como camina, con su pequeña cámara Leica y sus cuadernos de viaje (al contrario también que otros fotógrafos, a Navia le apasiona la literatura), él ha ido construyendo de ese modo su personal hacer fotográfico, huyendo de las modas y de las localizaciones fáciles, como el lector podrá ver en este libro. Una frase de José Hierro le guía; «A mi lo exótico no me interesa, pero decidme dónde han ido los romanos, que voy contento». Frase que Navia trasmuta por otra más personal: «A mi me apetece ir donde han ido mis antepasados», y que le ha llevado ya por todo España y Portugal y por todos los países de cultura ibérica o latina.
Al final, después de tantas imágenes, después de tantos viajes por todo el mundo, Navia puede mirar hacia atrás y contemplar el trabajo hecho y pensar que ha merecido la pena. Porque aquel niño de La Prosperidad es hoy ya un fotógrafo de referencia y, lo que es más importante para él, un fotógrafo distinto a todos. Por eso, puede mostrar ahora, como hacía su abuela Ana con las de su familia, las fotos ya realizadas mientras continúa llenando con otras la lata de su vida. Esa lata de carne de membrillo que es la vida del fotógrafo y, al fin, la de todos los hombres."


Augusto Roa Bastos, 1994:

"El azar teje a veces venturosas coincidencias. Por ejemplo, entre la escritura y la imagen. Entre la escritura literaria y la fotografía. Un azar que sólo llamamos azar porque ignoramos sus leyes de riguroso determinismo.
Al igual que mi novela, que no aspira a reflejar el color exclusivamente localista o pintoresquista de estos escenarios geográficos, humanos, históricos y sociales, sino el misterio profundo de las esencias locales, que parece estar siempre en trance de revelación, las hermosas fotografías de Navia, por lo austeras y despojadas, tampoco aspiran a mostrar el aspecto insólito o puramente espectacular de los escenarios elegidos y captados, sino más bien algunos de los rasgos caracterizadores y sintetizadores del paisaje, la historia y la sociedad de América Latina.
Hay una toma de posición muy clara en sus fotografías sobre los desajustes que padece nuestra historia contemporánea, y en los que creo que está incluida Iberoamérica toda, incluida España. Cómo pues no saludar su acierto y adhesión.”


Publio López Mondejar, en “España, diez miradas” (SEEI/Lunwerg, 2005):

“José Manuel Navia (Madrid, 1957) es uno de los más brillantes representantes del nuevo reporterismo español, de los que con mayor empeño y dedicación ha ido puliendo la herramienta de su propio lenguaje, en una búsqueda tenaz de la mayor eficacia y precisión expresiva. A su profundo conocimiento de la técnica, que le ha convertido en un verdadero maestro del color, suma Navia una vasta cultura y un contundente sentido común. Si bien se mira, sus reportajes se adentran cada día más en los meandros de la literatura, uno de los lenguajes más sólidamente anclados en la vocación narrativa de su trabajo. Algo que cada día se hace más presente en sus imágenes, cuya sobriedad y aparente sencillez no son sino la expresión de su sosegada perfección.”

Texts about his work

Rosa Olivares, from “100 Spanish Photographers” (Exit, Madrid, 2005):

"Through his work in the press he defined a new way of doing photojournalism. The new approaches to documentary photography and by extension press photography have evolved on the one hand through the use of color and the new technologies, and on the other through a greater cultural awareness and closer connections to fine art photography. Navia is one of the maximum exponents of this evolution in Spain.
He has been a professional photographer since 1974, having worked for a long period of time for press agencies and periodic publications, though in the late 90s he entered into a more independent relationship with them and began producing work more focused
on his own interests. Having earned a B.A. in Philosophy and very keen on anthropology, literature is what finally set his creative course, especially through the continuous journeys he was to take around Spain, Portugal, several African and Latin American countries, subjectively guided by the writings of native authors.
His interest in the places, peoples, traditions and ways of life goes beyond the typical classic portrait, which is either touristy or dramatic, to take on a human approach, leaving aside an excess of dramatics and continual references to local topics. The way of approaching the people and the places Navia visits is established through narration. Every project, every report, tells a story in a language in which literature establishes the narrative canon.
The use of color, which since 1983 took the place of black-and-white, is symptomatic of this link to literary creation, for it is more conditioned by the photographer's storyline than by the characteristic stereotypes of the places.
Rather than the blinding light of the tropics, he chooses the darkness of night lit by a television screen, the warm light of a lamp, or the headlights of a car. Likewise, the people portrayed are narrative elements of a story whose protagonist is the narration itself, the image that evokes and redirects the memory and imagination of the beholder."


Julio Llamazares “The tin of Quince Jelly”, preface of the monograph “Navia” in the book series PhotoBolsillo, 2001:

“In a corner of his memory, there is a tin of quince jelly that was destined to leave an indelible mark on Navia’s life. That tin, wich he still has, is decorated with a Venetian gondola scene. In it is where his grandmother, Ana, kept the family photographs. On long winter afternoons, Navia would look at pictures of himself and his ancestors, fascinated, as we children were by photographs back in those days, by what he was seeing. […]
Without making any big fuss about it, he strides forward with his tiny Leica and travel journals (unlike other photographers, Navia has a markedly literary bent) building up his personal photographic praxis by sunning prevailing fashions and facile categorisation, as the reader can observe in this book. He takes his cue from a line by the contemporary poet José Hierro: “Spare me all the exotic bits. Just show me where the Romans marched, and that’s where I want to go”. Navia takes this idea and personalises it in his terms: “I always like to go where my ancestors have been” and urging that has led him to just about every far corner of Spain and Portugal and other regions where Iberian or Latin culture has left its imprint.
In the end, after so many images, after so many trips to every part of the world, Navia can look back on a body of work with ample good reason for supposiong that it has all been worthwhile. Because the yungster from La Prosperidad [neighborhood of Madrid] has become one of our most respected photographers, and, what to him is more important, a photographer who is unlike any other. That is why, just as Granny Ana did with the family photos, he can turn to the photos he has taken from the tin of life while simultaneously topping it up with new ones, the tin of quince jelly that is the photographer’s life, and, in de final analysis, everyone else’s life as well.”


Augusto Roa Bastos, Paraguayan writer:

"Fate often offers happy coincidences. For example, between writing and images, between literature and photography. Fate can only be called fate because we do not know its laws of strict determinism.
Just as my novel does not aspire to reflect the exclusively local or picturesque colour of these geographical, human, historical and social scenarios, but the deep mystery of local essences which always seems about to be revealed, Navia's beautiful photographs, also austere and stripped, do not aspire to show the unusual or purely spectacular aspect of the scenarios he chooses and captures, but instead some of the features that characterise and synthesise Latin America's landscape, history and society.
He takes a very clear position in his photographs in regard to the inconsistencies of our contemporary history, which I believe affect all of Latin America, Spain included. One cannot help but salute his good judgement and support."


Publio López Mondéjar, Academic and Historian, from "Ten Views” (SEEI/Lunwerg, Madrid, 2005):

"Navia (Madrid, 1957) Is one of the most brilliant representatives of new Spanish photography. One of those who, with the greatest of efforts and dedication, has refined the tools of his own language, in a tenacious search for the greatest expressive efficiency and precision. Navia combines an extensive culture and an overwhelming common sense with an elaborate technical knowledge, which has made him a true master of colour. In closeup, his pictures are increasingly finding their way into the twists and turns of literature, one of the languages most solidly rooted in his work’s narrative vocation. This is increasingly present in his pictures, whose sobriety and apparent simplicity are but the expression of their serene perfection."

Retratos y autorretratos

Autorretratos y retratos:

En Brasil
En Portugal
En Marruecos
En Mali
Navia en Goa (foto: estudio Shiddesh)
Navia (foto: Carmen Martín)
Navia (foto: Carmen Martín)